La bajada de los tipos de interés debería contribuir a una recuperación gradual
Se prevé que, en 2025, la economía finlandesa repunte tras dos años de contracción, impulsada por la bajada de los tipos de interés, que proporcionará un respiro muy necesario a los hogares, ya que se espera que el Banco Central Europeo siga recortando los tipos de interés en 2025. Dado el uso generalizado de los tipos hipotecarios variables, la reducción de los costes de financiación se traducirá en una mejora de la situación financiera de los hogares, lo que impulsará el consumo. El sector inmobiliario, que se ha enfrentado a importantes dificultades, experimentará una recuperación gradual a medida que se flexibilicen las condiciones de financiación y se recupere poco a poco la confianza de los compradores.
Dada la lenta mejora de las condiciones internas, el Gobierno mantiene su compromiso con su agenda de reformas fiscales, con el objetivo de reducir el déficit presupuestario. Sin embargo, se prevé que los avances sean limitados, ya que equilibrar la consolidación fiscal con la recuperación económica y la opinión pública sigue planteando retos para el Gobierno. Mientras tanto, las perspectivas externas siguen siendo inciertas. Los exportadores continúan enfrentándose a un entorno comercial mundial débil, mientras que las empresas se enfrentan a crecientes presiones salariales. Las elevadas demandas salariales, unidas a las crecientes tensiones en torno a las reformas previstas por el Gobierno, aumentan el riesgo de huelgas, lo que podría perturbar sectores clave y lastrar la recuperación.
Las insolvencias empresariales llevan cuatro años consecutivos aumentando (+5 % interanual en 2024) y se prevé que se mantengan en niveles elevados en 2025, ya que, por un lado, las empresas se benefician de una mayor demanda interna y unos menores costes de financiación, pero, por otro, se enfrentan a unas exportaciones poco dinámicas, al aumento de los costes y a las perturbaciones provocadas por las huelgas.
El Gobierno tendrá dificultades para llevar a cabo la consolidación fiscal
El panorama fiscal para 2025 viene determinado por los continuos esfuerzos del Gobierno por reducir el déficit público mediante un gasto controlado, medidas fiscales selectivas y reformas estructurales. Si bien la contención del gasto global sigue siendo una prioridad, el aumento del gasto en defensa, en respuesta a los acontecimientos geopolíticos, limita el alcance de la consolidación fiscal. Como resultado, se prevé que el déficit se reduzca ligeramente, pero no lo suficiente como para evitar un aumento continuado de la ratio deuda/PIB.
La balanza por cuenta corriente de Finlandia sigue caracterizándose por un superávit de bienes compensado por un déficit persistente en los servicios, impulsado en parte por el fuerte volumen de viajes al extranjero. Se prevé que el déficit por cuenta corriente se mantenga prácticamente sin cambios en 2025, ya que es probable que cualquier mejora en la balanza de bienes o en la renta primaria se vea contrarrestada por los continuos retos externos y el moderado crecimiento de las exportaciones.
Las elecciones regionales y municipales pondrán de manifiesto el descontento
El actual Gobierno de coalición de centro-derecha, liderado por el primer ministro Petteri Orpo, del Partido de la Coalición Nacional (KOK), en asociación con el Partido de los Finlandeses, el Partido Popular Sueco (RKP) y los Demócratas Cristianos (KD), sigue estando por detrás en las encuestas, ya que algunos votantes se muestran descontentos con sus planes de reforma, que incluyen recortes en las prestaciones laborales y en el gasto público. Las elecciones regionales y municipales de abril de este año ofrecerán una indicación clara del apoyo con el que cuenta el Gobierno. Las huelgas siguen lastrando la economía, ya que los sindicatos no están satisfechos con las actuales ofertas salariales.
Las cuestiones clave que afectan a la política nacional siguen siendo la compleja situación en la frontera oriental con Rusia, que llevó a Finlandia a adherirse a la OTAN en 2023, y el Acuerdo de Cooperación en materia de Defensa entre Finlandia y Estados Unidos (2024), que otorga a las fuerzas estadounidenses acceso a 15 instalaciones y permiso para almacenar equipo y armas en territorio finlandés. El deterioro de las relaciones entre la Administración de Trump y sus homólogos europeos podría complicar su aplicación.

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