Productos farmacéuticos

Asia Pacífico
Riesgo bajo
Europa central y oriental
Riesgo medio Degradación reciente
Latinoamérica
Riesgo medio
Turquía y Oriente Medio
Riesgo medio
Norte América
Riesgo medio
Europa Occidental
Riesgo medio
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Resumen

Fuerzas

  • Elevadas barreras de entrada debido a los requisitos normativos, científicos y de capital
  • Factores fundamentales que respaldan la demanda: envejecimiento de la población, aumento de las enfermedades crónicas, pandemias, etc.
  • Sólida rentabilidad, especialmente en productos biológicos. Oportunidades en biosimilares y genéricos.
  • Creciente potencial de la IA para impulsar la productividad en I+D

Debilidades

  • Gran exposición a los ciclos de las patentes
  • Mayor control y regulación de los precios de los medicamentos
  • Vulnerabilidad ante las políticas comerciales y las perturbaciones en la cadena de suministro
  • Aumento de los costes de I+D y de la complejidad de los ensayos clínicos
  • Dependencia de China y la India para los productos químicos e ingredientes de la fase inicial
  • Resumen ejecutivo

Perspectivas económicas del sector

El sector sigue creciendo de forma constante

La industria farmacéutica mundial sigue creciendo de forma constante, impulsada por la innovación sostenida, los cambios demográficos y la mejora del acceso a la asistencia sanitaria en los mercados emergentes. Este crecimiento se basa en la resiliencia inherente al sector, respaldada por una demanda no cíclica que actúa como protección frente a las fluctuaciones económicas. Las ventas mundiales de medicamentos con receta aumentaron un 8 % en 2025 (fuente: Evaluate) y se espera que mantengan este impulso en los próximos años. Este nivel de crecimiento no solo es generalizado, sino que también está cada vez más marcado por segmentos de alto crecimiento. Los productos biológicos y los biosimilares siguen ganando terreno frente a las moléculas pequeñas, a medida que continúa la expansión de la infraestructura de la cadena de frío, especialmente en las economías emergentes. Áreas terapéuticas como la oncología, la inmunología y la endocrinología siguen siendo fundamentales para la expansión del sector, impulsadas por el aumento de la carga mundial de morbilidad y la innovación continua.

Los tratamientos basados en GLP-1 siguen siendo un segmento destacado, con una demanda en auge tanto en los mercados desarrollados como en los emergentes. Los tratamientos basados en péptidos también están cobrando impulso más allá de los GLP-1, ya que ofrecen una eficacia similar a la de los productos biológicos con una alta especificidad de diana y amplían las oportunidades en el ámbito de las enfermedades metabólicas, la oncología y otras áreas de atención especializada. La tecnología del ARNm, impulsada inicialmente por las vacunas contra la COVID-19, se está explorando ahora para una gama más amplia de aplicaciones, entre las que se incluyen la inmunoterapia contra el cáncer, las enfermedades raras y la prevención de enfermedades infecciosas, lo que la posiciona como una plataforma prometedora para el desarrollo futuro de fármacos. Al mismo tiempo, la integración de la salud digital, la medicina personalizada y las terapias celulares y génicas están abriendo nuevas fronteras de crecimiento, especialmente en mercados con marcos normativos y modelos de reembolso favorables.

El actual «precipicio de las patentes»

El sector sigue enfrentándose a un importante precipicio de las patentes, con más de 350 000 millones de dólares en ventas de medicamentos de marca en riesgo entre 2025 y 2030. La oleada de vencimientos se concentra en terapias de gran éxito comercial, incluidos los productos biológicos, y las 20 principales empresas farmacéuticas representan aproximadamente el 80 % de la exposición potencial de ingresos. El ciclo de pérdida de exclusividad (LoE) encierra tanto oportunidades estratégicas como riesgos significativos. Por un lado, ha abierto el mercado a los fabricantes de genéricos y biosimilares, que están presentando solicitudes de forma activa para entrar en mercados anteriormente dominados por los medicamentos de marca. Por otro lado, ha obligado a las empresas a reponer rápidamente sus carteras de productos mediante la adquisición de activos biotecnológicos (activos en fase avanzada para quienes buscan rapidez), la intensificación de la actividad de adquisición de licencias y la implementación de estrategias de pérdida de exclusividad.

Las grandes empresas farmacéuticas están reponiendo ahora de forma agresiva sus carteras de productos. Durante el primer semestre de 2026, se gastaron alrededor de 100 000 millones de dólares en operaciones de adquisición en el sector. Esta cifra fue la más alta de la última década y supuso un fuerte repunte de la actividad de fusiones y adquisiciones en el sector farmacéutico. Además de la expiración masiva de patentes, la mejora de las condiciones financieras —en particular, la reciente bajada de los tipos de interés (en comparación con el periodo 2022-2024)— también constituye un factor que favorece las adquisiciones.

Además, las empresas biotecnológicas chinas siguen reforzando su posición como socios fiables y competitivos. Están ganando credibilidad científica, obteniendo autorizaciones reglamentarias en los mercados mundiales y manteniendo ventajas en materia de costes. Esto se refleja en su papel cada vez más importante en la concesión de licencias de medicamentos a nivel mundial, donde su cuota de operaciones sigue aumentando de forma significativa. Desde principios de año, han representado alrededor de dos tercios de los acuerdos de licencia a nivel mundial, frente al 40 % en 2025 y el 5 % en 2020.

El conflicto en Oriente Medio ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad estructural de la cadena de valor farmacéutica

Las recientes tensiones en Oriente Medio han puesto de relieve la continua dependencia de la industria farmacéutica de una cadena de suministro global compleja y altamente concentrada. La región es un importante proveedor de materias primas petroquímicas, como la nafta, el metanol y otros derivados químicos, que sirven como componentes esenciales para los intermedios farmacéuticos, los disolventes, los excipientes y los principios activos farmacéuticos (API). Por lo tanto, las interrupciones en el flujo de estos materiales pueden tener repercusiones en todo el ecosistema de fabricación farmacéutica.

Este riesgo se ve amplificado por la fuerte dependencia de la industria respecto a los centros de producción asiáticos. China domina la fabricación mundial de API y sigue siendo un proveedor fundamental de materias primas farmacéuticas, mientras que la India es el principal productor mundial de medicamentos genéricos. En consecuencia, cualquier interrupción en el suministro de insumos químicos en las fases iniciales de la cadena de valor puede propagarse a lo largo de toda la cadena, afectando a los costes de producción, los plazos de entrega y la disponibilidad de los productos en todo el mundo.

El sector de los genéricos está especialmente expuesto. A diferencia de las empresas farmacéuticas innovadoras, los fabricantes de genéricos suelen operar con un poder de fijación de precios muy limitado y márgenes operativos reducidos. En consecuencia, los aumentos repentinos en el coste de las materias primas químicas, la energía, el transporte o los API son difíciles de absorber y no siempre pueden repercutirse a los clientes. Por lo tanto, una inflación prolongada de los costes o las interrupciones en el suministro podrían dar lugar a recortes en la producción, a la escasez de medicamentos esenciales y a una mayor presión financiera sobre los productores más pequeños.

En términos más generales, la situación actual ha reforzado una preocupación estratégica clave para el sector: la seguridad del suministro. A medida que persisten las tensiones geopolíticas, es probable que las empresas farmacéuticas y los responsables políticos hagan mayor hincapié en la diversificación de la cadena de suministro, las capacidades de fabricación regionales y la resiliencia de las redes de producción de medicamentos críticos.

La India y China en la cadena de suministro farmacéutica

Los aranceles estadounidenses constituyen una vulnerabilidad estructural para el sector

Estados Unidos sigue dependiendo en gran medida de los productos farmacéuticos importados, en particular de los medicamentos patentados procedentes de jurisdicciones con bajos impuestos y de los genéricos de la India. Su déficit comercial farmacéutico alcanzó los 118 000 millones de dólares en 2024, lo que equivale aproximadamente al 9 % del déficit comercial total de Estados Unidos, y en el abastecimiento del mercado desempeñan un papel importante Irlanda, Suiza y otros centros de fabricación internacionales.

Aunque EE. UU. introdujo un arancel del 100 % sobre los medicamentos de marca en 2025, su impacto práctico en las grandes empresas farmacéuticas ha sido hasta ahora limitado. La mayoría ha obtenido exenciones o un trato preferencial a cambio de compromisos de ampliar la fabricación y la inversión en EE. UU., mientras que los acuerdos comerciales con socios clave (por ejemplo, la UE) han suavizado aún más las medidas. Por lo tanto, los aranceles funcionan principalmente como palanca para acelerar la inversión farmacéutica en EE. UU., más que como una carga que recae de forma generalizada sobre el sector.

Los recientes anuncios de aranceles del 100 % (y posteriormente del 200 %) sobre los genéricos a partir de 2028 suponen un riesgo significativo para los proveedores extranjeros y para los pacientes. Los genéricos representan el 90 % del volumen de recetas en EE. UU., pero solo el 8 % del gasto. Aunque es muy probable que se produzcan cambios significativos en las políticas, retrasos y exenciones antes de su introducción, cualquier arancel sustancial provocaría, con toda probabilidad, un aumento de los precios de los medicamentos genéricos, ya que los genéricos estadounidenses ya se encuentran entre los más baratos de los países de la OCDE y los fabricantes tienen una capacidad limitada para absorber costes adicionales. El mayor impacto recaería sobre los principales proveedores extranjeros, como la India, Israel, China y México, que dependen en gran medida de la demanda estadounidense. Dados los escasos márgenes del sector, los aranceles podrían aumentar la presión financiera, hacer que algunos productos genéricos de bajo valor dejen de ser rentables y agravar el riesgo de escasez de medicamentos. Aunque la relocalización de la producción es un objetivo declarado, esto requeriría una inversión considerable, tiempo y la aprobación de las autoridades reguladoras, mientras que la dependencia continuada de los principios activos farmacéuticos importados —especialmente de China— limitaría la eficacia de una política industrial soberana.

A pesar de ello, los aranceles siguen constituyendo una vulnerabilidad estructural. Estados Unidos sigue siendo, con diferencia, el mercado más rentable del mundo para las empresas farmacéuticas. La Ley de Recortes Fiscales y Empleo de 2017 animó a las empresas farmacéuticas a ubicar su producción y su propiedad intelectual en jurisdicciones con baja fiscalidad, como Irlanda y Singapur, y a asignar allí sus beneficios mediante precios de transferencia. Dado que los aranceles se calculan sobre los valores de importación declarados y no sobre los costes de producción, estos acuerdos plantean una disyuntiva: mantener unos precios de transferencia elevados aumenta la exposición a los aranceles, mientras que reducirlos puede incrementar los beneficios imponibles en EE. UU. y provocar el escrutinio de las autoridades fiscales. La repatriación de la propiedad intelectual o de la producción es igualmente compleja y potencialmente costosa. Por lo tanto, Irlanda sigue estando especialmente expuesta a los cambios tanto en la política comercial como en la fiscal de EE. UU.

El aumento de la regulación estadounidense podría frenar la subida de los precios

La fijación de precios de los productos farmacéuticos en EE. UU. sigue siendo objeto de escrutinio. Reformas como la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) y el resurgimiento del modelo de «nación más favorecida» (NMF) amenazan la capacidad que el sector ha tenido desde hace tiempo de fijar los precios libremente. Al permitir que Medicare negocie los precios nueve años después de la autorización de las moléculas pequeñas y 13 años después de la de los productos biológicos —precisamente cuando los medicamentos son más lucrativos—, la IRA está reduciendo los márgenes en su punto álgido. El estatus de NMF, de aplicarse, vincularía los precios estadounidenses a referencias internacionales más bajas, lo que amplifica la presión. Para hacer frente a estos obstáculos, las empresas farmacéuticas están reorientando sus carteras hacia productos biológicos con una protección más prolongada y están acelerando la I+D de terapias con una gran necesidad no cubierta o con ciclos de desarrollo más cortos. Estos cambios apuntan a un reajuste estructural más que a un mero cambio de tendencia de corta duración.

Para compensar estas posibles pérdidas de ingresos, las grandes farmacéuticas están recurriendo a Europa. Actualmente es el segundo mercado más grande para los medicamentos de marca, ya que ofrece tanto volumen como rentabilidad. Y el cambio ya ha comenzado. En el Reino Unido, el Gobierno ha acordado pagar más por los medicamentos, revirtiendo años de controles estrictos y bajo gasto en productos farmacéuticos. En Alemania, también se están llevando a cabo actualmente intensas negociaciones con el Gobierno, aunque se espera que den resultados mínimos.

Sin embargo, este cambio corre el riesgo de exacerbar las tensiones fiscales y políticas en todo el continente. Los sistemas sanitarios europeos, que ya se encuentran bajo presión como consecuencia del envejecimiento de la población y el aumento de los costes sanitarios, llevan mucho tiempo basándose en un acceso relativamente asequible a los medicamentos novedosos como piedra angular de sus modelos de bienestar social. Unos aumentos significativos de los precios podrían suponer una carga insostenible para los presupuestos de salud pública y obligar a tomar decisiones difíciles entre el gasto sanitario y otras prioridades sociales.

Desde el punto de vista político, el encarecimiento de los medicamentos podría desencadenar una reacción negativa, ya que los ciudadanos perciben las subidas de precios como una amenaza para el acceso universal, que es un principio fundamental del contrato social europeo. Los movimientos populistas podrían aprovechar el descontento público para presionar a favor de controles de precios más estrictos, licencias obligatorias e incluso programas de importación, lo que podría desestabilizar el entorno de mercado para las empresas farmacéuticas.

Las repercusiones del escrutinio de los precios en EE. UU. van más allá de los fabricantes. Los gestores de beneficios farmacéuticos (PBM), como CVS Caremark, Express Scripts y OptumRx (que representan el 80 % del mercado), negocian descuentos confidenciales con los fabricantes de medicamentos a cambio de una posición favorable en los formularios de reembolso de las aseguradoras. Estos descuentos suelen basarse en los precios de catálogo en lugar de en los precios netos, lo que incentiva a los fabricantes a subir los precios de catálogo para seguir siendo competitivos en las negociaciones de descuentos. Estas preocupaciones han suscitado una mayor atención por parte de los reguladores. En respuesta, las empresas farmacéuticas están ofreciendo descuentos en plataformas de venta directa al consumidor, como Cost Plus Drugs, o incluso en sus propias plataformas. Esto permite a los fabricantes de medicamentos vender sus productos directamente al contado, sin pasar por ningún intermediario. El modelo ofrece precios inferiores a los niveles tradicionales de catálogo (antes de la negociación), pero las compras no están cubiertas por el seguro. Este cambio cobró impulso con el lanzamiento de TrumpRx, una plataforma a nivel federal puesta en marcha en 2026 que actualmente ofrece medicamentos con descuento.

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